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Pablo Jair Ortega 28 de Octubre de 2026
Por Omar Zúñiga 28 de Octubre de 2026
Arturo Reyes Isidoro 28 de Octubre de 2026
Rafael O. Vasquez 28 de Octubre de 2026
A casi un año de la muerte de su hija, Dominga Valdés Timoteo se manifestó para exigir justicia y la pena máxima contra el hombre señalado como responsable de atropellar y causar la muerte de la joven Ingrid Azul Alarcón Valdez, de 18 años, en el bulevar Xalapa-Banderilla. La familia teme que el acusado pueda recuperar su libertad ante el próximo vencimiento de la medida cautelar de prisión preventiva.
La madre de la víctima explicó que los hechos ocurrieron el 1 de noviembre de 2025, a la altura del lugar conocido como El Gallito, cuando su hija se encontraba detenida a bordo de una motoneta, en su carril de circulación. En ese momento, un conductor identificado como Menorio N. habría ingresado en sentido contrario, invadido el carril de la joven, la atropelló y posteriormente se dio a la fuga, dejando a la víctima en el lugar.
De acuerdo con el testimonio de Dominga Valdés, personas que presenciaron el accidente y vecinos de la zona persiguieron al conductor, quien habría sido localizado en la comunidad de El Fresno, perteneciente al municipio de Tlacolula. Sin embargo, aseguró que el hombre no fue detenido inmediatamente, sino hasta tres días después, luego de que familiares y allegados de la víctima bloquearan el bulevar para exigir la intervención de las autoridades.
La madre denunció presuntas irregularidades en la actuación de policías de Tlacolula, quienes, afirmó, habrían ayudado al señalado debido a supuestos vínculos con personajes políticos de esa localidad. También sostuvo que no se logró acreditar que el conductor manejara bajo los efectos del alcohol, situación que, desde su perspectiva, dificultó que se le imputaran delitos de mayor gravedad.
Actualmente, el acusado permanece en el penal de Pacho Viejo, en prisión preventiva, mientras se desarrolla el proceso judicial. De acuerdo con la familia, la medida cautelar vence el próximo 5 de noviembre, por lo que existe preocupación de que pueda quedar en libertad antes de que concluya el juicio.
“Queremos que siga en la cárcel, que pague con la pena máxima y que nos pague todos los daños”, expresó Dominga Valdés, quien insistió en que el señalado debe asumir las consecuencias legales de sus actos.
La madre detalló que el caso se investiga como homicidio culposo, luego de que la Fiscalía determinara esa clasificación jurídica y no la de homicidio doloso, como inicialmente solicitaba la familia. Ante ello, pidió que, en caso de una sentencia condenatoria, se imponga la pena máxima que legalmente corresponda.
Señaló que hasta el momento se han celebrado tres audiencias y que el procedimiento continúa en etapa de juicio. Por ello, la familia acudió a manifestarse para visibilizar el caso y solicitar que las autoridades judiciales garanticen un proceso transparente, sin influencias externas, y que se tome en cuenta la evidencia que, aseguran, existe sobre el accidente.
Asimismo, manifestó su preocupación por la actuación de la defensa del acusado, a quien atribuyó presuntas conductas de corrupción y burlas hacia los familiares. No obstante, aclaró que hasta ahora no han recibido amenazas directas, aunque aseguró que han enfrentado actitudes que consideran ofensivas por parte de personas cercanas al procesado.
“Tenemos testigos, tenemos videos, tenemos todo. No entiendo cómo no lo pueden culpar y condenar como corresponde”, manifestó la madre, al reiterar que su principal exigencia es que se haga justicia por la muerte de su hija.
Una familia marcada por la pérdida
Entre lágrimas, Dominga Valdés recordó que Ingrid Azul tenía 18 años y había concluido sus estudios de preparatoria. Su intención era ingresar a la universidad para estudiar Medicina Veterinaria, pues sentía un gran cariño por los animales y dedicaba parte de su tiempo a pasear perros y ayudarlos.
La joven cumplió 18 años el 17 de mayo de 2025, meses antes del accidente que terminó con su vida. Su madre la describió como una muchacha alegre, cuya ausencia transformó por completo la vida familiar.
“Mi niña era muy alegre y se apagó la casa, se apagó completamente. Ya no está la niña que sonreía y llegaba gritándome: ‘Mamá, ya llegué’”, relató.
La familia aseguró que continuará al pendiente del proceso judicial y acudirá a las audiencias necesarias para exigir que el caso no quede impune.
A unos días de cumplirse el primer aniversario de los hechos, los familiares reiteraron su llamado a las autoridades para que el juicio avance conforme a derecho, se determine la responsabilidad penal del acusado y, en caso de ser encontrado culpable, reciba la sanción correspondiente.
Su exigencia, señalaron, es obtener justicia por Ingrid Azul y evitar que la muerte de la joven quede sin una resolución judicial que satisfaga las disposiciones de la ley.