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Columnas

DE PRIMERA MANO

Por Omar Zúñiga 17 de Marzo de 2026

Poza Rica, orden y gobernanza

*Investigan mal uso de vehículo oficial

*Esta asignado a regidora; mandaron “por las otras”

*Garantiza Adanely uso correcto de los recursos públicos

Éramos muchos y parió la abuela, es la conseja popular cuando algo anda mal y se pone peor…

En el PRI Veracruz que Adolfo Ramírez Arana se empeña en sacar del hoyo en que se encuentra, y en honor a la verdad sí le está echando ganas, hay ciertos personajes que se empeñan

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CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal 17 de Marzo de 2026

Incrementa área geográfica afectada por derrame de hidrocarburos en el mar de Veracruz y Tabasco; no es un tema menor; es una catástrofe; va mucho más allá de rescatar playas para un periodo vacacional…

José Luis Ortega Vidal

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A diecisiete días de haberse reportado el derrame de hidrocarburos en el golfo de México, con afectaciones a pescadores, pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos ubicados en las costas de Veracruz y Tabasco, aún no se da una solución final

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ColumnaSinNombre

Pablo Jair Ortega 17 de Marzo de 2026

VERACRUZ ES CUBA

Quienes han visitado Cuba, indudablemente han visto la gran similitud que tiene con Veracruz.

He viajado para allá dos veces: en marzo y noviembre de 2016. Primero, por el histórico concierto de Los Rolling Stones (hace justo 10 años, con Rigoberto Suárez y Alberto Morales “Betogato”); la segunda fue por las exequias de Fidel Castro, con el “Cat”.

Ir a La Habana es encontrar muchos retratos de Veracruz, con su malecón, sus atardeceres, arquitectura colonial,

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Noticias

 
ColumnaSinNombre

Pablo Jair Ortega 17 de Marzo de 2026

VERACRUZ ES CUBA

Quienes han visitado Cuba, indudablemente han visto la gran similitud que tiene con Veracruz.

He viajado para allá dos veces: en marzo y noviembre de 2016. Primero, por el histórico concierto de Los Rolling Stones (hace justo 10 años, con Rigoberto Suárez y Alberto Morales “Betogato”); la segunda fue por las exequias de Fidel Castro, con el “Cat”.

Ir a La Habana es encontrar muchos retratos de Veracruz, con su malecón, sus atardeceres, arquitectura colonial, edificios abandonados y hasta una terraza para tomar café en los bajos del Hotel Inglaterra —a un costado del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y el Capitolio— lugar que recuerda a los portales de Córdoba o “La Parroquia” en Veracruz o Xalapa.

En el bar de ese hotel creo que rompimos un récord cuando nos acabamos todas las latas de cerveza Cristal y Bucanero; para eso de las 4 de la mañana nos dijeron que nomás tenían mojitos... y pos ni modo de decir que no. También trabaja ahí una mesera de estatura pequeña que está bien bonita.

De hecho, la gente de La Habana es muy parecida a la del puerto o Alvarado: desmadrosa, dicen picardías, les encanta el baile y andan de aquí pa’ allá. Claro: la capital cubana es una ciudad grandísima con cerca de dos millones de habitantes y se ve más la presencia africana.

Pero si eres veracruzano, sólo con el hecho de estar en La Habana, te acuerdas mucho de la tierra jarocha porque prácticamente es como ver a Veracruz pero en una isla caribeña.

La segunda visita por el fallecimiento de Fidel fue más profunda, porque conocimos Cuba de una manera diferente: recorrimos desde La Habana hasta Santiago de Cuba en un carro chino Geely Emgrand que el “Cat” rentó.

Acababa de fallecer “El Caballo” y en La Habana había cientos de mandatarios de todo el mundo (incluido el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto) reunidos en La Plaza de la Revolución. Ese día llegamos de una manera rara y un poco accidentada: para empezar, al parecer la reservación del hotel —cerca de la embajada de Rusia: una torre monumental de arquitectura rara— de plano nunca fue encontrada, lo que tampoco es una sorpresa: si de algo carece Cuba es del internet.

Pero el “Cat” es de esos vatos que tiene amigos por todo el mundo y logró contactar a una amiga que maneja un “Cocotaxi” (motocicletas modificadas en forma de un coco, para el paseo de turistas) y ella nos ofreció rentarnos una habitación en su casa. Para nuestra suerte, está a unas pocas cuadras de La Plaza de la Revolución (también conocida como antigua Plaza Cívica “José Martí”). Nos instalamos y a caminarle.

Una persona nos dice que al día siguiente partirá de aquí la urna que contiene las cenizas de Fidel Castro, y será un evento solemne programado para las 7 de la mañana. Ahí llegamos y pensamos que quizás nos iban a mandar por un tubo si nos parábamos cerca del edificio de donde partió la caravana (el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), pero no: al parecer a los cubanos les caemos bien los mexicanos y sólo nos pidieron que no cruzáramos la avenida y diéramos espacio a los vehículos.

Ahí pasó Fidel enfrente de nosotros, a unos cuantos metros, en una caja de madera…

De ahí surgió la idea de seguir la caravana hasta donde serían sepultados los restos del comandante: en el Cementerio de Santa Ifigenia, ubicado en Santiago de Cuba, al otro extremo de la isla.

En todas las radios sonaba una canción triste dedicada al hombre y suena por lo menos cada media hora. Se llama “Cabalgando con Fidel”.

Hombre, los agradecidos te acompañan.

Cómo anhelaremos tus hazañas.

Ni la muerte cree que se apoderó de ti.

Hombre, aprendimos a saberte eterno.

Así como Olofi o Jesucristo.

No hay un solo altar sin una luz por ti.

Hay declaración de días de luto y está prohibido que se ponga música alegre. En el camino vamos monitoreando la legendaria Radio Reloj, la emisora informativa de Cuba fundada el 1 de julio de 1947, que se caracteriza por el sonido continuo de un segundero, el anuncio de la hora a cada minuto y la programación informativa en vivo las 24 horas de cada día.

Para más o menos dar una idea del recorrido: es algo así como ir de Tampico hasta Las Choapas, pero en carreteras desconocidas. Hay abundantes pueblos cañeros que se ven por todo el recorrido, recordando la Cuenca del Papaloapan o el Sotavento.

Hubo dos pueblos muy bonitos que quedaron como recuerdo indeleble: Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, que son parecidos a Tlacotalpan o Alvarado, incluso a una parte de los Tuxtlas.

Cayendo la tarde ya hace hambrita y nos detuvimos en un parador “turístico” en un pueblito semejante a Ángel R. Cabada: nos dicen que no hay nada, pero que nos pueden preparar una torta de huevo y darnos pan. Nos supieron a gloria y entendimos la otra realidad cubana.

En el recorrido es inevitable pasar por el mausoleo del Ché Guevara, en la entrada de Santa Clara. Es ya casi medianoche y contra las recomendaciones oficiales de no subir pasajeros desconocidos, le dimos aventón a un vato, quien nos platicó que anduvo por El Congo y otras partes de África como soldado. Quería llegar a casa de sus padres.

El descanso fue en Camagüey, ahí en el mismo carro, alcanzando la caravana por la madrugada. Nos dicen que es muy bonito, pero teníamos que seguirle. Lo que podemos ver es otra vez una partecita de Veracruz: casas coloniales que recuerdan incluso hasta a Xalapa. Pan con lechón de volada en el mercado polvoriento y jala, jala...

La llegada a Santiago de Cuba es el final del recorrido. En el Hotel “Las Américas”, sobre la avenida del mismo nombre, por fin conseguimos WI-FI y es ahí donde se concentra la prensa. Por la tarde-noche se hace homenaje por la noche en la Plaza “Antonio Maceo Grajales” (donde predomina una estatua de un corcel con su jinete y machetes saliendo del suelo).

Descansamos en una casa que nos rentó dos habitaciones, con su propia sala de televisión, cuyos contenidos están dedicados enteramente a Fidel Castro y sus hazañas. Ahí me enteré que, según el titular del Ministerio de Salud de ese entonces, Cuba supuestamente había sufrido la primera “guerra bacteriológica” porque les “plantaron” un mosquito con el virus del dengue hemorrágico en un avión y eso causó la mortandad de decenas de más de 100 niños.

Al día siguiente es el sepelio de Fidel Castro y no dejan entrar a los medios por ser un evento privado y familiar.

Todo el recorrido de regreso a La Habana fue plática con impresiones de lo visto y vivido, pero también para volver a notar las similitudes entre Veracruz y Cuba, no sólo por la belleza de algunos edificios, de la calidez de su gente, sino porque también hay baches, calles sin pavimentar y carreteras en mal estado.

Mire, la verdad algunos critican la relación de México-Cuba como si fuese algo malo, pero la verdad es que hay mucho bueno en común. Hay lazos históricos inquebrantables que vienen desde que La Habana y Veracruz eran los puertos más importantes en la época colonial. De ahí que se comparta la arquitectura y hasta la gastronomía criolla donde rifan el huevo, el coco, el plátano y el arroz.

De Veracruz (puerto de Tuxpan) salió el Granma: el buque que llevó a los barbudos revolucionarios que gobernaron Cuba desde los años 60. En este contexto, tampoco se pueden dejar de lado las historias entre Fernando Gutiérrez Barrios y Fidel Castro, quien fue apresado por el ex gobernador veracruzano cuando fue el mero-mero de la temida Dirección Federal de Seguridad (algo así como una CIA de petatiux), pero que al final se sabría que era para ayudarlo, protegerlo y convertirlo en su amigo de por vida.

Así, durante todo el siglo pasado, la relación con Cuba siempre fue espléndida (época del priato máximo) hasta la llegada de los “mochos” panistas hipócritas y el escándalo del “Comes y te vas” del presidente Fox.

Sería interminable una lista sobre las coincidencias que se tienen con Cuba y Veracruz: casas, ron, tabaco, algodón, caña, café, mulatas “qlonas” y bellas de ascendencia africana…

La recomendación sería que las viviera, pero la situación está ya más canija por todo el asunto del loco de Donald Trump y sus ansias por volver a convertir a la isla en el gran prostíbulo de Estados Unidos como fue hasta los años 50 del siglo pasado.

Por lo pronto, desde Veracruz están saliendo los navíos con ayuda humanitaria hacia la isla que también nos trajo también la rumba, la música alegre que nos ha movido por décadas, y entró por el puerto jarocho.

Veracruz es Cuba y la verdad que sí duele ver como una isla que ha sufrido tanto por medidas políticas y un bloqueo estúpido por tanto tiempo, está viviendo sus tiempos extremos de resilencia.

Ojalá esto vuelva a tener luz pronto y que sea para bien de los cubanos, justo en los tiempos donde se tiene que lidiar con un orate ávido de descomponer el orden mundial y tendremos que aguantarlo por lo menos tres años.