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Arturo Reyes Isidoro 07 de Agosto de 2026
Por Omar Zúñiga 07 de Agosto de 2026
Prensa Veracruz
Por Omar Zúñiga 07 de Agosto de 2026
El profe, la zurda que pesa
Hay un dato de esta semana que debería obligar a releer el mapa político veracruzano: en el más reciente Ranking Nacional de la encuestadora Gobernarte —levantado del 30 de julio al 3 de agosto, con 885 entrevistas y 95 por ciento de confianza—, Esteban el profe Bautista Hernández aparece en el Top Ten, ocupando el séptimo lugar entre los presidentes de Juntas de Coordinación Política de todo el país, con 28.7 por ciento de índice, 28.9 ciento de conocimiento y 28.4 ciento de aprobación.
Por encima de él sólo figuran los coordinadores de Ciudad de México, Morelos, Nuevo León, Baja California, Estado de México y Tamaulipas: entidades con reflectores nacionales, presupuestos mayores y, en varios casos, aspiraciones presidenciales de por medio.
Veracruz, con el profe al frente de la Jucopo, se cuela entre ellos.
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El dato no es casualidad ni producto de la exposición mediática.
A diferencia de otros coordinadores parlamentarios del país, el profe no ha construido su posicionamiento a partir de conferencias de prensa ni de choques calculados con el Ejecutivo o con bancadas rivales.
Lo ha hecho al revés: operando puertas adentro, tejiendo acuerdos entre fuerzas políticas que en el papel tienen poco en común, y dejando que los resultados —no los pleitos— hablen por él.
Esa es la definición más precisa de lo que en la vieja escuela política se llamaba tener mano izquierda: la capacidad de negociar sin imponer, de ceder sin perder el rumbo, de sumar voluntades sin necesidad de vencer a nadie en público.
Esa zurda educada es, en buena medida, la explicación de por qué un coordinador de un congreso estatal —no un gobernador, no un senador— logra colarse en un ranking dominado por perfiles con mayor exposición nacional.
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En la Jucopo conviven, por diseño institucional, representaciones de todos los partidos con fracción legislativa; ahí no hay margen para el protagonismo solitario, porque cualquier decisión requiere consenso.
Esteban Bautista ha entendido esa lógica mejor que la mayoría: en lugar de forzar mayorías, las construye; en lugar de imponer agendas, las negocia.
El resultado se ha visto en la práctica legislativa reciente —desde la coordinación con la Comisión Permanente de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal para entregar 156 Distintivos de Excelencia en Planeación Municipal a los ayuntamientos que cumplieron con la Guía Metodológica de la propia LXVII Legislatura— y ahora se confirma en un indicador externo, ajeno al propio Congreso: el de una encuestadora que mide conocimiento y aprobación entre la ciudadanía, no entre los pares.
Ese es, quizá, el dato que más debería llamar la atención: la aprobación de Esteban Bautista (28.4 por ciento) es prácticamente idéntica a su conocimiento (28.9 por ciento) lo que significa que, de quienes lo identifican, la enorme mayoría lo aprueba.
No es el perfil de un legislador que polariza o que construye su marca a base de confrontación; es el perfil de alguien cuyo trabajo, una vez conocido, convence.
En la política veracruzana, acostumbrada a medir el liderazgo por el volumen del choque, ese dato vale como una lección: a veces la mano que más pesa es la que no se nota que empuja.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com