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Columnas

Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro 14 de Septiembre de 2026

La señora se toma en serio puente de abuela; ¿y la defensa de la soberanía?

¡Ay! Creo que el columnista se quedó atrapado en el pasado, cuando el 13 de septiembre se recordaba en forma solemne la defensa heroica del Castillo de Chapultepec, se homenajeaba a los Niños Héroes y con ellos a los defensores del puerto de Veracruz, encabezados por José Azueta y Virgilio Uribe, y se recordaba a Juan Escutia, quien se habría envuelto

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ColumnaSinNombre

Pablo Jair Ortega 14 de Septiembre de 2026

IMSS-BIENESTAR: EL MONSTRUO QUE NO TERMINA... Y LOS QUE SE APROVECHAN

En 2013, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la iniciativa global sobre la Cobertura Universal; a eso se sumó la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que impulsó este concepto en el continente americano.

Dichas organizaciones proclamaban que ningún país debería tener pacientes de primera y de segunda. Que, en el caso de México, no era posible que los mejores hospitales y médicos fuesen

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DE PRIMERA MANO

Por Omar Zúñiga 14 de Septiembre de 2026

La crisis sanitara que no existe

Este domingo, cuando la mayoría de la capital veracruzana apenas despertaba, personal médico, de enfermería y trabajadores del Centro de Alta Especialidad “Doctor Rafael Lucio” salieron a protestar.

No es una marcha más, es el clímax de semanas, meses, protestas, de mantas colgadas en los pasillos, de reuniones sin respuesta y de una advertencia que el propio personal había hecho pública desde el 9 de septiembre: la próxima cita sería en

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Noticias

 
ColumnaSinNombre

Pablo Jair Ortega 14 de Septiembre de 2026

IMSS-BIENESTAR: EL MONSTRUO QUE NO TERMINA... Y LOS QUE SE APROVECHAN

En 2013, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la iniciativa global sobre la Cobertura Universal; a eso se sumó la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que impulsó este concepto en el continente americano.

Dichas organizaciones proclamaban que ningún país debería tener pacientes de primera y de segunda. Que, en el caso de México, no era posible que los mejores hospitales y médicos fuesen para los de las Fuerzas Armadas o Pemex, mientras que el resto de la población se tuviera que conformar con lo que había a la mano.

Con esto, partimos de la idea de que una cobertura universal no viene de la 4T ni de López Obrador; es un concepto de mucho antes y sus primeros pasos fueron el Seguro Popular, de Felipe Calderón, aunque se mantuvo esa separación clasista que criticaban la OMS y la OPS.

En Veracruz, en octubre de 2023 —diez años después de la iniciativa de la OMS y la OPS—, el entonces gobernador Cuitláhuac García Jiménez firmó el Acuerdo Nacional para la Federalización de los Servicios de Salud, con el objetivo de transferir la operación del sistema de salud estatal al modelo IMSS-Bienestar. Así, el gobierno estatal cedió a la Federación la administración de la infraestructura, los recursos y la prestación de servicios de atención médica para la población sin seguridad social.

Si me permiten la humilde opinión, creo que ahí comenzó a hacer implosión el asunto: se trataba de crear un monstruo gigante, un titán que iba a ser todo un complejo difícil de armar, pero que, además, pareciera que no tenían calculado políticamente el impacto, especialmente por los grandes intereses —mafiosos— que hay dentro del sector salud.

Y un tema especial son los medicamentos.

De entrada, por ejemplo, es sabido que en el IMSS existe un sistema con filtros para tener controlada la entrega de medicamentos a pacientes. Aun así, mañosamente, al interior de algunos hospitales, quienes surtían decían: “No tengo las tres cajas que me pide en la receta, solo tengo una”, a lo que el paciente, con tal de no quedarse sin medicina, firma de recibido sin chistar. Los dependientes entonces reportaban como entregadas tres cajas, pero solo habían surtido una. El resto pasaba a la venta en el mercado negro.

Ahora, cuando se acude con una receta al IMSS-Bienestar, solo piden la carta de no derechohabiencia del IMSS y del ISSSTE, así como el documento con el que se indica que eres usuario del IMSS-Bienestar (o, en su defecto, la nueva credencial que están dando, por ejemplo, a adultos mayores).

Con estas facilidades, un tercero puede ir a sacar los medicamentos por el “paciente”, diciendo que es un familiar, que es un amigo, etcétera. No piden que se corrobore el parentesco y simplemente surten la medicina porque se entregan recetas expedidas supuestamente por un médico con los documentos antes mencionados. Una vez entregados al “amigo” o “familiar”, los medicamentos quedan disponibles para su venta clandestina.

Por esas mafias también pasan los de almacenes y, tristemente, supongo, hasta médicos, porque finalmente son ellos quienes expiden las recetas. Por ejemplo, si se roba de un almacén una caja de medicamento, pues le piden a un doctor que haga la receta para justificar su salida… y ya.

¿Y los medicamentos que se roban a dónde van a dar? Pues a Mercado Libre, páginas de Facebook, etcétera. Si no me cree, vaya y consulte: medicamentos que cuestan hasta 2 mil pesos en farmacias se encuentran hasta en 300...

Y una frase en la cajita que dice “Prohibida su venta”, pues realmente no arregla nada.

Aunque quizás abiertamente no se quiera decir que la responsabilidad de surtir insumos y medicamentos a hospitales y clínicas del IMSS-Bienestar es del gobierno federal, la propia gobernadora Rocío Nahle ha narrado en varias ocasiones que, cuando se detecta la falta de un medicamento, ella ha dado instrucciones de que se compre con recursos estatales para que los enfermos no se queden sin su tratamiento.

Un programa estatal que ha tenido éxito en esta materia son las Camionetitas de la Salud; el problema es que ya es una constante de la Federación esos retrasos, y el golpeteo político no es contra Alejandro Svarch, quien dirige el IMSS-Bienestar, sino contra la mandataria estatal.

Lo de la falta de medicamentos e insumos se ha convertido, desde hace rato, en la bandera favorita de grupos opositores, a sabiendas de que la protesta es legítima y se puede utilizar para politizar y hacer escándalo.

Y es que, aunque diariamente se hace una gran labor para combatir el desabasto de medicamentos, las recientes protestas —ya muy politizadas— también parten de otro origen muy legítimo: las desafortunadas declaraciones del titular del IMSS-Bienestar en Veracruz, Roberto Ramos Alor, grabadas en un video que todos hemos visto.

Lo que dijo Ramos Alor es indefendible. Ofreció disculpas y hasta desde las oficinas centrales reprobaron su actitud en un comunicado. No obstante, fue la gasolina para que las protestas enardecieran.

En la discusión que mantuvo Alor con los residentes, este les informaba que, ante el problema de abasto de insumos, ya se había hablado con los directivos nacionales del IMSS-Bienestar para que resolvieran la situación. Cuando le preguntaron cuánto tiempo tardarían, este respondió que diez días, y de ahí vino lo que ya se sabe sobre los dichos del funcionario.

Así, mientras el armatoste del IMSS-Bienestar lentamente apenas está en los cimientos —por el tamaño del proyecto y la hueva de sus encargados—, creo que se debe investigar a fondo qué ocurre en esos hospitales y clínicas donde se está politizando el tema del abasto, que sí existe, pero que extrañamente reportan escasez.

No olvidemos que dentro de Salud hay una mafia enorme que durante años se instaló al servicio de anteriores regímenes y ha robado medicamentos y hasta aparatos, como ultrasonidos. Ahí es donde se esconden aquellos que sabotean y crean problemas.

Es cosa de rascarle y darle una checada constante a los hospitales. Algo así como inspectores o supervisores repentinos para checar qué falta, qué está descompuesto, qué está mal en un hospital y cómo se atiende a la población, pero, sobre todo, ir a fondo dentro del área de Salud,

donde no hace mucho hasta gente de los nefastos Yunes estuvo trabajando de manera muy campante en el área de Prensa y… ¿nadie los detectaba?

Neta, mejor pónganse a chambear y no anden nomás pegados al Feis.